Brad Pitt alcanza las estrellas con su retrato más íntimo y private


PUNTUACIÓN: 83/100

Por Teresa Aranguez.- Desde que el mundo es mundo, nos hemos preguntado si hay vida más allá de la Tierra. Un tema recurrente en el cine de ciencia ficción que ha alimentado los dramas extraterrestres más clásicos al mismísimo terror espacial. Sin embargo, éste no es el leitmotiv de Advert Astra, pero sí es el origen de una historia conmovedora que nos adentra en el mundo de las estaciones espaciales, las misiones secretas y la galaxia infinita. Lo hace de la mano de Brad Pitt, o mejor dicho, Roy McBride, un astronauta entregado a su profesión y que deducimos no es un robotic por su físico humanoide pues parece haber olvidado lo que son los sentimientos de amor, compasión y empatía. Y razones tiene de sobra.

Cortesía de 20th Century Fox

Pero antes de entrar en materia y contar los porqués, tenemos que destacar el trabajo minucioso del capitán de este barco, James Grey. El director de esta cinta de ciencia ficción nos hace viajar literalmente a una Luna que ya ha sido comercializada y explotada por el ser humano a unos límites insospechables. No le falta detalle. Desde hoteles cinco estrellas y excursiones por sus cráteres, hasta piratas asesinos que roban y matan a sus visitantes como carteristas profesionales en la plaza de cualquier capital del mundo. Pero, sin lugar a dudas, el viaje más espectacular en el que nos envuelve el cineasta, responsable de La ciudad perdida de Z, es en la vida de su protagonista, un hombre lleno de dudas, miedos e interrogantes cuyas respuestas encontrará en esta agridulce aventura espacial.

Lo de ser astronauta le viene de casta. Roy admiraba profundamente a su padre Clifford y su impecable trabajo. Decimos admiraba porque no se ha sabido nada del veterano en los últimos 16 años desde que saliera rumbo a Neptuno al timón de la famosa operación Lima Venture. ¿Su objetivo? Pues lo que planteábamos al inicio, la búsqueda incesante de nuestros vecinos de galaxia. A la cabeza de ese inmenso personaje está Tommy Lee Jones, quien ya tiene costumbre en esto de lidiar con seres de la estratosfera gracias a cintas como Hombres de Negro y la entrañable Jinetes del espacio. Cuando casi todo el mundo, sobre todo su hijo, daba por sentado que el respetado ingeniero había perdido la vida en esta apasionada aventura, resulta que hay evidencias de que está vivito y coleando por allende las estrellas haciendo de las suyas y rompiendo todas las reglas de la NASA.

Ahí es donde comienza la película y la impresionante interpretación de Pitt que se come la historia, la pantalla y casi, casi a Donald Sutherland. El primer actor, ganador con creces del Oscar honorífico en 2017, es su compañero de aventuras y la persona que comunica a Roy ese secreto a voces que le devuelve la fe, las ganas de vivir y la fuerza para luchar por algo en lo que cree. Si bien encontrará negativas, obstáculos y rechazos de sus superiores, se las apañará de forma magistral (no diremos cómo) para salir a la búsqueda de su progenitor en un viaje que también nos conduce a los sentimientos más profundos del ser humano. Lo que ocurre a partir de ahí es la gran incógnita que el público tendrá que descifrar en su visita más que recomendada a las salas.

Cortesía de 20th Century Fox

Casi 120 minutos donde Brad Pitt demuestra que está en mejor forma que nunca a los 55 años. Tanto su mirada, su voz, sus gestos y su lenguaje corporal encajan perfectamente como las piezas de un rompecabezas. Una vez vista la película es difícil imaginarse otra persona en ese papel. Y no lo decimos nosotros, lo dicen los profesionales. En una videoconferencia con el astronauta Nick Hague de la Estación Espacial Internacional, el actor le preguntaba entre risas que quién le había gustado más si él o George Clooney en Gravity, la cinta de Alfonso Cuarón del 2013. Hugue no dudó. Además de confirmarle que él le había llegado más, también le agradeció por ser un ejemplo para los niños que ven estas películas y les impulsan a un futuro.

Muy lejos queda ya aquel jovencito de cabellera larga, rubio casi platino y sin pelo en el pecho de Leyendas de Pasión que enamoró a medio planeta. Su piel y corazón más curtidos y, sobre todo, su madurez interpretativa que ha alimentado con los años, están calando de lleno en el espectador y en los que entienden de cine. Tras unos años recuperándose del divorcio de Angelina Jolie y de ser noticias por sus problemas personales, el protagonista de cintas como Troya o Snatch, resurgió como el Ave Fénix este 2019. Y todo gracias a Érase una vez en… Hollywood, la última aventura de Quentin Tarantino donde contó con un colega de lujo, Leonardo DiCaprio. Dos estrellas con cero ego que comparten una química especial en una de las películas más originales del año.

Sólo nos queda decir que aunque muchas son las historias que la pantalla grande nos ha regalado sobre la infinidad de la galaxia,Advert Astra se ha ganado un merecido puesto entre las favoritas. Y es que los sentimientos son el común denominador del género humano, en la luna, en Marte o en la Tierra.

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