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Cinco reglas para comer en la oficina – 07/02/2019

 


Llevar el taper a la oficina ya es un clásico. Sin embargo, en los últimos años la falta de tiempo -o de imaginación-, para cocinar diariamente en casa convirtió al take away (comida para llevar) en una alternativa más que atractiva. Sin olvidarse del delivery, que con los nuevos servicios de entrega se vuelve una opción cada vez más apetecible dentro del horario laboral.

Sea cual sea la fórmula, la realidad no deja de ser la misma: tomarse un descanso para salir a comer es una práctica casi en extinción. Estos nuevos hábitos también cambiaron las reglas no escritas de educación e higiene para comer en la oficina. Tras consultar a diversos trabajadores que suelen comer en las oficinas, elaboramos cinco pautas para implementar a la hora de la comida.

Comer en el escritorio mientras se realizan otras tareas crea interferencias en el cerebro, según un estudio.

Comer en el escritorio mientras se realizan otras tareas crea interferencias en el cerebro, según un estudio.

1. ¡No comas en tu escritorio!

Es bien sabido que ingerir algo rápido delante de la computadora para continuar con el trabajo puede repercutir negativamente en la salud. Más allá de afectar a la productividad por la falta de descanso durante la jornada laboral, esta práctica se opone a los buenos hábitos alimenticios.

Al menos así lo ratifica una investigación liderada por la profesora de Psicología del Apetito de la Universidad de Birmingham (Reino Unido), Suzanne Higgs, que concluye que comer en el escritorio mientras se realizan otras tareas crea interferencias en el cerebro que, al estar distraído con dos actividades simultáneas no logra eliminar la sensación de hambre. Por este motivo, frecuentemente la ingesta de alimentos se incrementa inconscientemente y con ella, el riesgo de engordar.

En contra de estas rutinas, a veces fruto de la gran cantidad de trabajo o la falta de tiempo, existen corrientes nutricionales como el ‘Mindful Eating’, una guía para mejorar la alimentación a base de prestar atención a lo que lleva cada cucharada.

La comida y los teclados no son un buen maridaje.

La comida y los teclados no son un buen maridaje.

2. Alejate de la compu, es cuestión de higiene

No comer frente a la computadora no sólo es cuestión de salud, sino también de higiene. Un estudio realizado en 2004 por la Universidad de Arizona y recogido por la cadena británica BBC, revela que los teclados de las oficinas pueden llegar a contener hasta 400 veces más bacterias que los baños de las mismas oficinas. Según las conclusiones extraídas de la investigación, esto es debido a los malos hábitos de higiene y a que la gente suele comer mientras tipea.

Lejos de ser alarmistas, esta costumbre puede despertar inquietudes entre compañeros. Sobre todo cuando se trata de máquinas compartidas. Bettina, trabajadora del turno de noche de una empresa, comenta que lo que más le molesta es encontrar migas de pan en su ordenador cuando cambia de turno. Asegura que en alguna ocasión tuvo que lidiar con salsas y restos de café. ¡Es una cuestión de respeto!, subraya.

Un compañero suyo se queja por motivos muy diferentes. Carlos explica que le incomoda no haber entablado nunca conversación con alguno de sus compañeros porque “comen solos en su mesa”. Y es que comer en la sala común parece ser una herramienta ‘socializadora’. Pero, como se explica a continuación, también puede poner en peligro la armonía en el lugar de trabajo.

Calentar pescado en la oficina puede crearte nuevos enemigos.

Calentar pescado en la oficina puede crearte nuevos enemigos.

3. Evitá los alimentos con mal olor

Coliflor y pescado son dos de los platos que, según las personas consultadas para este artículo, no sólo desprenden un olor no agradable, sino que tienden a perdurar en la cocina y, sobre todo, en el microondas. Y es que el uso común de aparatos y utensilios de cocina pueden también convertirse en motivo de polémica.

4. La heladera y el salero, motivo de discordia

Cristina, responsable de un buffet, explica que la mayoría de sus empleados “olvidan rellenar el recipiente de la sal, el aceite o simplemente no avisan de la falta de servilletas”. Asegura que este simple descuido genera más de una discusión. Sin olvidarse de la heladera, otro elemento que puede generar problemas.

Y es que acumular demasiada comida en la heladera puede provocar mal olor y más si es comida de hace días. “A veces me olvido de tirar las sobras que dejo en la oficina”, confiesa Xavier. Y no es el único. El resto de los entrevistados afirman que hay comida que lleva refrigerada más tiempo del que debería. Por este motivo, y sin necesidad de seguir las pautas de la japonesa gurú del orden Marie Kondo, que propone vaciar totalmente la heladera cada semana, basta con retirar la comida que no vayas a comer.

La heladera como depósito de restos de comida es motivo de conflicto.

La heladera como depósito de restos de comida es motivo de conflicto.

5. No abuses del delivery

El último estudio anual sobre comida a domicilio elaborado por la empresa Just Eat, agrega que las demandas durante la jornada laboral aumentaron en los últimos años, en especial las de comida asiática. Así, cada vez que alguien pide que le lleven el almuerzo a su puesto de trabajo, las puertas de entrada se abren, y no todo el mundo responde igual ante esa interrupción.

Laura, que trabaja en el séptimo piso de un edificio de coworking, explica que llegó a contar nueve pedidos en un día. A su juicio, estas constantes entradas y salidas perjudican a su dinámica de trabajo. ¡He llegado a ver a un repartidor de Glovo traer una taza de café!, cuenta indignada.

En este sentido, para que el abuso de los servicios de delivery no llegue a ser un problema entre trabajadores -y en el caso de que se haya abandonado definitivamente la opción de preparar recetas rápidas y saludables para llevar a la oficina-, siempre queda el levantarse de la silla y recibir el pedido sin demoras.

© JARA ATIENZA. La Vanguardia.





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